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Mujer y Negocios: Inspiración al Éxito

MUJER Y NEGOCIOS: INSPIRACIÓN AL ÉXITO

Me invitaron a participar en la mesa redonda "Mujer y Negocios: Inspiración al Éxito" que organizaba la Unidad de Igualdad de la Universidad Pontificia de Salamanca, con otras cuatro mujeres de diferentes ámbitos para compartir nuestra experiencia, a lo largo de nuestra trayectoria profesional, en relación a la igualdad y a la conciliación.

Cómo os podéis imaginar cuando vi el título, lo primero que pensé fue ¿inspirar al éxito? ¿yo?. Pero si soy una emprendedora novata y esto me pilla luchando por sacar adelante con mucho esfuerzo mi proyecto.

Pero después pensé que el ÉXITO para mi realmente se compone de tres factores:

- la satisfacción del trabajo bien hecho, independientemente del resultado.
- la resiliencia necesaria para crecerse y aprender de las dificultades.
- y todo esto siendo capaz de disfrutar del proceso.

Y con esta premisa, quiero contaros rápidamente mi historia y hablaros de éxito, conciliación e igualdad.

ÉXITO EN EL PASADO

Soy licenciada en empresariales y antes de acabar mi carrera empecé unas prácticas en un banco y allí me quedé trabajando 24 años.

Por suerte he de decir que nunca, o casi nunca, fui consciente de que en mi empresa hubiera diferencias en cuanto al número de mujeres y hombres contratados, ni en las oportunidades de desarrollar una carrera profesional, ni siquiera a la hora de acceder a los puestos directivos. Aunque me consta que en otros sectores sí.

Durante esta larga etapa pasé por diferentes ciudades, sucursales y departamentos. Y conocí a gran cantidad de compañeros, clientes y otros profesionales que fueron dejando huella en mí.

Tengo un recuerdo especial de los 10 años que pasé en el área de marketing, la mayoría como responsable del área de publicidad comercial. En estos años gestioné y colaboré en muchísimos proyectos interesantes (unos más ambiciosos y otros más modestos) y seguramente sin saberlo sembré la semilla de lo que hoy es mi profesión.

Y durante esos años además nacieron mis dos hijos.

ÉXITO Y CONCILIACIÓN

Y ahí por primera vez fui consciente de que empezaban a existir desigualdades, no entre hombres y mujeres pero sí había diferencias entre padres y madres en el ámbito laboral.

No porque hubiera cambios reales en el desempeño profesional, sino porque empecé a ver como mis compañeras y yo misma teníamos que hacer equilibrios y muchas veces un esfuerzo sobrehumano, especialmente mental, para conseguir llegar a todo: cuidar de nuestra familia y seguir siendo las mismas profesionales que éramos en ese momento.

Tuvimos que aprender a ser todavía más eficientes y a "decir que no" a determinadas obligaciones si considerábamos que no eran imprescindibles para el óptimo desempeño de nuestras funciones y esto último no siempre está bien visto.

Ese punto de inflexión lo vi también en algunos de mis compañeros cuando fueron padres, pero desde luego no en la mayoría que siguieron con sus carreras profesionales sin apenas hacer ajustes.

En mi caso puedo decir orgullosa, que logré esa conciliación haciendo equipo con su padre (en la medida de su disponibilidad), con mucho apoyo familiar, con organización y con ayuda externa, porque es imprescindible aprender a delegar también en la parte personal. Y también porque tuve la suerte de tener jefes que supieron compensar mi responsabilidad y profesionalidad cuando fue necesario hacer un esfuerzo extra, con su flexibilidad cuando mis imprevistos familiares lo necesitaron.

Sin embargo en esta etapa hay dos aspectos en los que no puedo hablar de éxito, pero en los que sigo trabajando para conseguirlo:

- La culpa que me persigue cuando no consigo llegar a todo. Y de esto seguro que todas las madres saben perfectamente de lo que hablo.
- La conciliación personal que ha sido la gran olvidada durante todos estos años. Estoy trabajando en aceptar que aprender a cuidar más de mi misma no es ser egoísta, es ser inteligente. Porque para dar lo mejor a los demás es imprescindible estar bien.

Y para acabar esta etapa, quiero decir que la única vez que he tenido que decir que no a un esfuerzo “extra” que me pidió mi empresa no fue por cuidar a mis hijos, fue por cuidad a mi madre. Porque sí… soy de esa generación “sandwich” a la que en algún momento se le juntó cuidar de sus hijos pequeños y cuidar de sus padres. Y eso también es conciliar.

EXITO, VALENTÍA Y HONESTIDAD

Cuando tomo la decisión de dejar atrás esta etapa de la vida, no lo hago por las dificultades en esta conciliación familiar o personal. Lo hago porque me dejó de compensar, porque las circunstancias (ajenas a mi desempeño profesional) cambiaron y ya no había ningún aliciente (salvo el económico que no era suficiente para mí) por el que mereciera la pena ese sobre-esfuerzo que me tocaba hacer para llegar a todo. Dejé de disfrutar del proceso.

Y tomé la decisión de ser valiente y honesta conmigo y con la empresa que me pagaba, solicité mi baja voluntaria y me fui para:

- parar y salir de esa seguridad en la que llevaba 24 años
- empezar a cuidarme y seguir cuidando de mi familia
- permitirme explorar otras áreas y formarme en temas muy diversos

Y después de una pandemia, mucha reflexión, mucha formación y de dar bastantes vueltas sobre mí misma, decidí reinventarme con más de 50 años, en un sector con una competencia brutal, vinculado con nuevas tecnologías e innovación constante. Y esto ya es un éxito en valentía…

Tomé esta decisión porque me gusta, porque creo que puedo aprovechar mi experiencia anterior para ayudar a otros negocios, porque no me asustan los cambios y disfruto estando al día de las novedades digitales, pero sin olvidar que a veces lo tradicional y lo que se ha hecho siempre también es una buena opción.

Y porque en esta nueva etapa profesional busco cosas muy diferentes a cuando empecé a trabajar, y tenía claro que quería tener “flexibilidad” para disponer de mi tiempo según mis necesidades (aunque también suponga invertir mucho más tiempo) y libertad para equivocarme y volverlo a intentar hasta lograr ese éxito “a mi manera”

Seguir cuidando y cuidándome… y por supuesto quiero echar el resto para que mi proyecto sea económicamente sostenible y sobre todo seguir disfrutando en el proceso.

Y para acabar os dejo otra definición especial de "éxito" y otra de "mujer emprendedora":

“Porque el éxito no está en no cometer errores por el camino… el verdadero éxito está en superarlos y seguir avanzando a pesar de las dificultades”

“La mujer emprendedora es ese ser humano (no olvidar esto) que necesitaría 30 horas al día para vivir con cierta calma. Es misión (casi imposible) conseguir verla sin trabajar, aunque lo sigue intentando. Tiene la cabeza llena de ideas, que conviven con algunos pajaritos y las preocupaciones propias de emprender. Pero lo más importante de todo son las ganas, la valentía y la ilusión que transmite”

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